Lluvía

De saber que caería la lluvia así tan de repente, no habríamos salido de casa.

-No te preocupes, tampoco vamos a poder salir de esta laguna mientras no deje de llover.

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Inquietud

-Hace rato que te siento dar vueltas en la cama. ¿Qué te pasa, te sientes mal?

-No, es la inquietud que no me deja tranquilo; me ha robado el sueño. No sé qué hacer.

-Enciende la lámpara y no sigas en silencio. La inquietud es enemiga de la luz y del sonido. ¡Háblame!

Árbol

El árbol creció hermoso, fuerte y gigante y sus amigos del bosque le envidiaban. Era el único que hablaba directamente con las nubes, mientras ellos solo murmuraban con los musgos y las enredaderas a ras del suelo.

Un día llegaron los taladores y lo tumbaron, mientras las motosierras entonaban su macabro cántico de muerte.

 

ALEGRE

Le pareció que algo no cuadraba en la dolorosa escena que estaba presenciando. El hombre no denotaba tristeza en su rostro; se veía tranquilo con una sonrisa en sus labios.

Le preguntó por qué y él respondió:

-Mi hijo vivió diez años enfermo y sin esperanzas de mejoría.

-Quiero que mi partida te haga sentir alegre, pues será el fin del sufrimiento que vivimos todos estos años -, me dijo anoche antes de partir.

Cuento “Muerte bajo la lluvia”, finalista en concurso Literario de España.

el muro

El cuento “Muerte bajo la lluvia”, de Jorge Cepeda González, ha sido nominado finalista en el Concurso Literario de Microrrelatos “Otoño en el Muro”, organizado por el Muro del Escritor de España (www.muroletras.com). Próximamente los cuentos finalistas serán publicados en un libro.

Muerte bajo la lluvia.

Parado en la esquina del callejón, Marcelo luchaba por abandonar a la querida que por tantos años le había acompañado, mientras la lluvia castigaba su entumecido cuerpo.

Extraviado la retuvo con fuerza, la acarició por última vez y luego con furia la lanzó a la acequia que escurría a sus pies, gritándole ¡no quiero volver a verte nunca más!

La pequeña bolsa de papel se deshizo en el agua y la droga que contenía se diluyó ligera en el torrente.

Liberado de aquél tormento, Marcelo regresó a casa.