Blanco amanecer

Desde la cima invisible, cubierta de pálidas muselinas,

la diosa de la montaña desplegó sus blancas vestiduras,

invitando al esquivo sol del austro,

a acariciar sus faldas.

(Aysén, 22 de agosto de 2017)

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AYSÉN, SONIDOS DE LLUVIA Y VIENTO

Mientras las sombras pintaban de gris el atardecer,

un ojo de sol parpadeó luminoso en el firmamento,

rasgando el señorío de las tinieblas.

Entonces el trino melódico de escondidas avecillas,

irrumpió en las solitarias callejas del poblado,

precediendo a la vida,

que se coló fugaz cabalgando sobre el vendaval.

 

(Amanecer del 22 de agosto de 2017, en Aysén).

Llora el cielo

Una estrella se ha extinguido en el cielo

y un cortejo de nubes llorosas, derramando tristeza,

cubre los ojos del Sol escondido en el horizonte.

 

Bajando por los cerros,

el día despierta tras la noche serena

y la ciudad se despereza entre callejas somnolientas,

bañadas por el llanto celestial que lava sus adoquines,

en un vano intento por parecer alegre.

 

El cielo está llorando lágrimas de lluvia.

Ser escritor

Ser escritor es ser un cronista, un relator, un inventor, un interpretador, un falseador, un filósofo, un guía espiritual; en fin, un ser multifacético.

En escritor relata, inventa, crea, modifica, interpreta y falsea historias, para lectores que buscan crónicas verdaderas, relatos interesantes, fantasías o solo buscan una guía para el ejercicio del razonamiento filosófico o religioso.

Algunos escritores y los estudiosos del comportamiento humano, coinciden en señalar que el escritor narra lo que el lector desea leer, acorde con su vida interior. De allí que haya tantos géneros literarios, que no gustan a todos por igual, sino a cada individuo en particular, de acuerdo a su preferencia.