Carpe diem quam minimum credula postero.

“Carpe diem quam minimum credula postero”.

“Aprovecha cada día, no te fíes del mañana”.

Haz hoy lo que tengas que hacer,

no lo dejes para mañana, si no sabes si llegará.

 

 

 

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Lucía Lezaeta, maestra de las letras

IMG_20161112_201601.jpgLucía Lezaeta es una escritora, a quien las circunstancias de la vida la llevaron a a jugar con las letras antes que con las muñecas. Nos lo contó ella misma anoche, en un simpático encuentro con colegas escritores, en el café “Rapsoda” de Viña del Mar.

Tasadora de obras de artes en la administración pública, doña Lucía escribió y leyó desde muy niña, logrando desarrollar una capacidad literaria innata que bullía por expresarse en su interior.

En su largo caminar por la literatura conoció a otros escritores con los cuales quiso compartir esa afición, lo que la impulsó a dar vida al Círculo de Escritores de la Quinta Región, siendo su primer Presidente.

Lucía Lezaeta hoy goza del respeto y cariño de quienes integramos el Círculo y nos sentimos honrados y agradecidos de sus enseñanzas y consejos.

 

Navegando en el Douro

rabelosEl río pasó bullente cortando el puntal del rabelo.

En la proa una pareja navegaba por un mundo de ensueños,

arrullados por las notas de un fado lastimero.

 

Al atardecer los enamorados se fundieron en el torrente,

consumidos por trágica pasión,

mientras el sol portuense se escapó silente

brillando por sobre el espejo de agua.

 

En cubierta el tripeiro repetía la copla,

soñando con un amor lejano.

 

¿Vivir muriendo?

Muchas veces pienso que la vida es la muerte,

que vivir viviendo no es más que morir muriendo

y que las madrugadas de luz son el tiempo del reposo

y las nocturnas oscuridades son el tiempo de la existencia,

que por lo alto está el vacío

y en las profundidades la plenitud.

 

A veces pienso que la vida es una quimera.

y la muerte una realidad.

¿Como no,

si en la luz que nos llega de las alturas no nos reconocemos

y en las sombras de las simas nos destruimos?

¿Vivo muriendo o muero viviendo?

Viaje al interior de mi mismo.

caveHoy he descubierto que yo no soy yo y que dentro de mi habitan muchos yos. Posiblemente sospechaba esta realidad; posiblemente antes de este día, ya tuviese alguna noción de estar conviviendo con otros idénticos a mi, pero por propia decisión quise desentenderme de ellos e ignorarlos.

Hoy ya no puedo seguir ignorando a quienes conviven en tiempo y espacio junto al ser que creo ser; ellos están allí en un lugar profundo, en una caverna oscura y sombría, alejados de la luz exterior que no les alcanza a iluminar mientras el yo que creo ser, éste que tiene nombre, que se ha jactado de ser único, no les permite acercarse a la entrada de la gruta para iluminarse con la luz que me alumbra a mi mismo. En todo caso, debo reconocer que en más de una ocasión he intentado sacarlos de las tinieblas, acercándolos someramente hacia la luz, solo para mostrarlos de forma parcial; velada y opaca.

Ya que hoy he tomado real conciencia de que ellos están allí, viven dentro de mi, son parte de mi ser total; en verdad son yo mismo vestidos con diferentes ropajes, los traeré desde la oscuridad en donde viven, para que ellos les hablen de mi; de quien he sido y quien soy, mientras se despojan de las vestimentas con las que me he cubierto todos los años de mi vida, hasta llegar al único, al yo desnudo; es decir a mi mismo.

 

MARTÍN PESCADOR

Postal porteña

pescado7Por la huella adoquinada de la calle Tomás Ramos, que sube hacia las alturas del cerro Alegre, Martín pescador llegaba miércoles y viernes hasta el cruce con el rellano de la escala Daniel Morrison, a vender los pescados y mariscos que traía desde la caleta, en un canasto de mimbre que cargaba sobre su cabeza.

-¡Pescá y jurel, pescá y jurel!- era el grito de guerra con el que atraía a las fieles caseritas del barrio; también a mi madre, que semana a semana le compraba una maltona para deleitarnos con un exquisito caldillo.